Otoplastia

El objetivo de la otoplastia es colocar las orejas ansiformes, también conocidas como de soplillo o prominentes, más cerca de la cabeza. La intervención se realiza más frecuentemente en niños y adolescentes, aunque no es raro que la soliciten también adultos.

En adolescentes, jóvenes y adultos la intervención se realiza generalmente bajo anestesia local con sedación y no es necesario ingreso en el hospital. Si el niño es menor de 10-12 años suele ser necesaria la anestesia general, en cuyo caso es recomendable el ingreso durante unas horas después de la intervención.

La técnica quirúrgica dependerá de la deformidad de la oreja y la intervención suele durar de una hora a hora y media. Las orejas pueden doler durante los días siguientes de la intervención, pero este dolor suele responder bien a los analgésicos habituales. A los pocos días, el vendaje que se coloca al final de la intervención será reemplazado por una cinta elástica para el pelo o felpa, que el paciente deberá llevar durante 2-3 semanas más para evitar que durante el sueño se doble la oreja hacia adelante. Los puntos de sutura se suelen retirar a los 7-10 días. Durante 1 mes deberá evitar toda actividad en la que la oreja puede doblarse. La mayoría de los adultos pueden volver al trabajo 5 días después de la intervención y los niños al colegio aproximadamente en una semana, teniendo especial cuidado cuando jueguen.

A pesar de su aparente sencillez, la otoplastia presenta riesgos generales asociados con cualquier tipo de intervención quirúrgica y complicaciones específicas relacionadas con la intervención, como la formación de un hematoma o infección, aunque estos son poco frecuentes.

El resultado de la intervención es permanente y no se modifica con el transcurso de los años. Rara vez es necesario un retoque y las complicaciones, afecten a la piel o al cartílago, son excepcionales.