Mama
Mastopexia
Mastopexia
El embarazo, la lactancia y las oscilaciones de peso, junto con la fuerza de gravedad, ejercen su efecto sobre las mamas de la mujer provocando su caída. Conforme la piel y los tejidos que mantienen la mama firme y en su sitio pierden elasticidad, las mamas cambian de forma y de consistencia y caen. La mastopexia es el procedimiento quirúrgico dirigido a levantar y dar forma a las mamas que han sufrido esta caída.

La intervención consiste, básicamente, en eliminar el exceso de piel de la mama y trasladar la areola a su nueva posición, más elevada. La sutura, y la cicatriz posterior, se localiza generalmente alrededor de la areola y en una línea vertical que se extiende hacia abajo, hacia el surco submamario. Si la cantidad de piel a eliminar es muy grande habrá que prolongar esta incisión en dirección horizontal, justo en el pliegue que existe bajo la mama, dejando una cicatriz también en esa zona. Y si la caída es pequeña, la única cicatriz resultante de la intervención será la de alrededor de la areola. Además de elevar la mama, con frecuencia se aumenta su volumen durante la intervención, por medio de la colocación de un implante mamario, con el objetivo de recuperar el volumen perdido después del embarazo y/o lactancia.
La intervención se realiza generalmente bajo anestesia general y dura, dependiendo de la técnica utilizada, de dos a cuatro horas. Los puntos de sutura se retirarán de 1 a 2 semanas. La paciente deberá llevar un sujetador deportivo durante varias semanas, incluso durante la noche. Durante los primeros días después de la intervención se suelen sentir molestias, pero éstas se controlarán con analgésicos habituales. También suele aparecer una disminución de la sensibilidad en la piel de la mama y en las areolas que, por lo general, desaparece en varias semanas. En algunas pacientes, sin embargo, esta alteración de la sensibilidad puede durar un año o más o, incluso, ser permanente.
Aunque la paciente puede levantarse el mismo día de la intervención, tardará en incorporarse al trabajo unas 2 semanas, en función de la actividad que desarrolle en él. Si su trabajo es sedentario, la paciente podrá incorporarse al mismo pasados 7-10 días de la intervención, pero si requiere esfuerzo físico conviene que espere de 2 a 3 semanas. Conviene que evite levantar o empujar cualquier objeto pesado o realizar ejercicio físico intenso durante 3 ó 4 semanas. La mayoría de la inflamación desaparecerá en las primeras semanas y desde el momento de la intervención el pecho comienza a caer. La mayor caída ocurrirá durante los primeros 6 meses, siendo el resultado será más estable a partir de entonces.
Como en cualquier intervención quirúrgica, en la mastopexia pueden aparecer complicaciones. La hemorragia y la infección son infrecuentes pero pueden provocar una dehiscencia de la herida y cicatrices más anchas. La mastopexia deja cicatrices permanentes y visibles, aunque todas ellas quedarán cubiertas por el sujetador o el biquini. Después de la intervención puede quedar una ligera asimetría en la localización o forma de las areolas o una pérdida permanente de sensibilidad en alguna zona de la mama.
Como en otras intervenciones donde es necesario un despegamiento amplio de tejidos, las personas que fuman tienen más riesgo de presentar complicaciones, debido a la dificultad de la llegada de sangre a los tejidos. Por eso se les recomienda que abandonen el consumo de tabaco un mes antes de la intervención.

