Fotografías
Por tanto, para que el cirujano plástico pueda desempeñar bien su trabajo en la consulta debe disponer de fotografías de calidad en todas las proyecciones útiles para cada caso con el tiempo suficiente antes de la intervención. Y no vale cualquier fotografía tomada, por ejemplo, con el paciente delante de una puerta o de una librería, con el flash iluminando un lado del cuerpo y provocando sombras en el otro, y posiblemente mal encuadrada o desenfocada. La fotografía debe ser de calidad. Debe tomarse con una cámara réflex que permita fotografiar lo que realmente se ve a través del visor; la iluminación debe ser la adecuada, por medio de paraguas o de cajas de luz, para evitar la presencia de sombras en alguna parte del cuerpo del paciente; el fondo ante el que se sitúa al paciente debe ser y de un color uniforme (por lo general, azul, negro o blanco, dependiendo de la preferencia personal de cada cirujano); y la técnica fotográfica debe conseguir un encuadre y un enfoque perfectos, y siempre con la misma exposición (velocidad de obturación y apertura de diafragma) para evitar distorsionar el aspecto de la región anatómica fotografiada. Por último, deben hacerse el número suficiente de fotografías, en diferentes posiciones, que permitan estudiar perfectamente la forma y volumen de la zona a intervenir.
La fotografía de calidad en Cirugía Estética cumple una triple función:
- En primer lugar, le sirve al cirujano para la inspección pormenorizada de la región anatómica del paciente antes de la intervención, y durante todo el tiempo que sea necesario. La duración de la consulta es limitada y unas fotografías bien hechas tienen un valor incalificable para ayudar al cirujano plástico a tomar las decisiones adecuadas.
- Por otro lado, para realizar en el ordenador el retoque digital de esas fotografías y mostrar de ese modo al paciente una simulación digital del resultado que se puede esperar de la intervención. Esta simulación resulta especialmente útil antes de una liposucción y, sobre todo, de una rinoplastia.
- Por último, las fotografías preperatorias sirven para compararlas con las que se realicen después de la intervención y poder valorar de una forma objetiva el resultado conseguido.
Las fotografías son un arma fundamental en el diagnóstico en Cirugía Estética y resultan imprescindibles para el estudio del paciente con el suficiente tiempo antes de la intervención. Por eso, desconfíe de quien no le haga estas fotografías o las haga ya en el quirófano, justamente antes de la intervención, y no en la primera consulta.
Aparte de lo anterior, y no menos importante, las fotografías servirán al paciente para conocer los resultados que suele obtener su cirujano en casos como al suyo. Por ejemplo, para tratar una caída de la mama los cirujanos disponemos de diferentes técnicas quirúrgicas. Unas dejarán menos cicatrices que otras, pero puede que las primeras no sólo no resuelvan su problema sino que, además, provoquen una deformidad residual y, por lo tanto, no sea recomendable utilizarlas en su caso. Su cirujano le explicará en primer lugar todas las técnicas disponibles para resolver su problema y le recomendará una u otra en función de su conocimiento y experiencia. A continuación le mostrará fotografías de casos similares al suyo, informándole de la técnica que utilizó en cada uno de ellos. De ese modo usted podrá hacerse una idea del resultado que puede esperarse después de su intervención y conseguirá el objetivo real de la intervención: sentirse satisfecho con ese resultado.
Por eso, si no sale de él, pídale a su cirujano durante la primera consulta que le muestre fotografías de casos parecidos al suyo. Así podrá conocer y valorar los resultados que obtiene su cirujano en pacientes que tenían el mismo problema que usted y podrá decidir, con conocimiento de causa, si desea ponerse en sus manos o buscar otro cirujano plástico cuyos resultados le satisfagan más.

