Brazos y piernas
Varículas y arañas vasculares
Varículas y arañas vasculares
Las varices son una dilatación de las venas, más frecuentes en las piernas, que aparecen como consecuencia de un fallo en el funcionamiento de las válvulas que presentan éstas en su recorrido, y que facilitan la vuelta de la sangre desde las extremidades hasta el corazón, en contra de la fuerza de la gravedad. Cuando la válvula de una gran vena no funciona bien se produce un aumento en la presión de la sangre en venas más pequeñas que llevan su sangre hacia aquella. La consecuencia de esto es la aparición de pequeñas venas en la superficie de la piel que se conocen con el nombre de varículas, arañas vasculares o telangiectasias.
Todas estas lesiones tienen sangre en su interior y, por tanto, la capacidad de absorber la luz procedente del láser. El mecanismo de acción del láser en el tratamiento de las lesiones vasculares superficiales de las piernas está basado en la fototermolisis selectiva, que es la capacidad que tienen determinadas moléculas del cuerpo, llamados cromóforos, de absorber ciertas longitudes de onda de luz. La absorción de la luz por estos cromóforos provoca su destrucción, mientras que el tejido de alrededor, que no la absorbe, permanece indemne. La hemoglobina está presente en la sangre y es, junto con la melanina, el agua y el colágeno, uno de los cuatro cromóforos del cuerpo. Gracias a esta acción selectiva del láser, ciertas lesiones de origen vascular visibles en la piel, como varículas, telangiectasias, arañas vasculares, etc., pueden ser destruídas sin el riesgo de que la piel de alrededor sufra daño alguno.
Cada cromóforo absorbe una longitud de onda determinada. En el caso de la hemoglobina, ésta absorbe el haz de la Luz Pulsada Intensa y del láser Neodimio-Yag (Nd-YAG) de pulso largo, lo que provoca la coagulación del vaso sin dañar la piel de alrededor. Por tanto, ambos son eficaces en la eliminación de pequeñas y medianas varículas en miembros inferiores pero también para el tratamiento de telangiectasias y arañas vasculares de otras zonas, como la cara y/o cuello.
El tratamiento con láser de las lesiones vasculares de la piel, especialmente de las más profundas, puede provocar una sensación de escozor y resultar un poco molesto para el paciente. Por eso se recomienda la aplicación de una crema anestésica (EMLA®), de 30 a 60 minutos antes del procedimiento.
Como la aparición de las varículas y vénulas de las piernas se debe a una mal funcionamiento de las válvulas de las grandes venas de las piernas, antes de ser tratadas esas lesiones cutáneas con el láser conviene realizar un estudio del sistema venoso profundo de las piernas, por medio de un Eco-Doppler, con el objetivo de descartar la existencia de una insuficiencia venosa profunda y, por tanto, la posibilidad de reaparición de esas varículas en la piel después del tratamiento. Si se confirma esta insuficiencia venosa será necesaria intervenir esas varices, cuyo responsable será nuestro cirujano vascular. Si no se confirma, y el diámetro de esas varículas es pequeño, pueden ser tratadas con láser. Si, por el contrario, las venillas que aparecen en la piel son muy gruesas, será necesario utilizar otro tratamiento para ocluirlas: la infiltración de una sustancia esclerosante en su interior.

En nuestro centro, todos los tratamientos de Medicina Estética, incluídos los de láser/IPL y la esclerosis de varículas gruesas en las piernas, son realizados por la Dra. Berta Rojas, especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora.

