Blefaroplastia

La blefaroplastia es la intervención quirúrgica dirigida a hacer desaparecer los signos de envejecimiento que aparecen en los párpados con el paso de los años, eliminando al mismo tiempo el aspecto de persona desinteresada o permanentemente cansada que provocan esos cambios.

La intervención suele durar de una hora y media a dos horas, y consiste, básicamente, en eliminar una pequeña elipse de piel de los párpados y, a través de ella, de músculo y de grasa existentes bajo la misma. Habitualmente se lleva a cabo bajo anestesia local con sedación, aunque pacientes muy nerviosos es preferible utilizar la anestesia general, para evitar el más mínimo movimiento. En cualquier caso, conviene que el paciente permanezca unas horas en el hospital después de la intervención, antes de irse de alta.

El postoperatorio no es doloroso en absoluto, aunque es normal que, después de la intervención, el paciente sienta sus párpados tensos, incluso con problemas para poder cerrarlos completamente durante unos días. La aparición de cardenales depende de la fragilidad capilar que tenga cada paciente (aparecen más frecuentemente en las personas, fundamentalmente mujeres, en las que aparece un cardenal con el más pequeño golpe), pero generalmente alcanzan su máximo durante los 2-3 primeros días y suelen desaparecer a los 10-12 días. Debido a la especial sensibilidad a la luz del sol y al viento que el paciente puede presentar durante varias semanas, resulta recomendable que utilice unas gafas de sol cuando salga de casa desde el día siguiente a la intervención.

Los puntos de sutura se retirarán a los 4-5 días y la mayoría de los pacientes regresan a su trabajo una semana después de la intervención. El ejercicio físico puede retomarse un mes después de la misma.