Cara y cuello
Estiramiento facial y/o cervical
Estiramiento facial y/o cervical
El estiramiento facial, también llamado ritidectomía facial, es la intervención quirúrgica destinada a eliminar la flaccidez y reducir las arrugas de la piel de la cara. Cuando la piel que se estira es la del cuello se denomina estiramiento o ritidectomía cervical. Para conseguir ese estiramiento hay que despegar la piel de los tejidos profundos y resecar después el exceso de la misma. A través de esas incisiones se puede acceder a los tejidos subyacentes con el fin de eliminar los acúmulos de grasa y/o tensar los músculos que han quedado flácidos, si esto fuera necesario, proporcionando a la cara y al cuello un aspecto más joven.
Existe un tipo de estiramiento facial con incisiones, y cicatrices, cortas, limitadas al límite anterior de la oreja. Está indicado en aquellos pacientes que no presentan exceso de tejido en el cuello, por lo general menores de 50-55 años. Denominado en inglés Short Scar-Lift, se conoce en nuestro país popularmente como minilifting.
Aunque tanto el estiramiento facial como el cervical pueden realizarse de forma independiente, en muchos casos es necesario hacerlos conjuntamente. Ambas intervenciones suelen realizarse bajo anestesia general, aunque en casos seleccionados puede utilizarse también la anestesia local con sedación. El estiramiento facial suele durar unas 4 horas y el estiramiento cervical, de hora y media a 2 horas. Cuando también se interviene la frente (lifting frontal) habrá que añadir de una y media a dos horas más. El tiempo de ingreso necesario en el hospital suele ser de 24 horas.
La cara y el cuello aparecerán muy hinchados al día siguiente de la intervención, hinchazón que comenzará a desaparecer al cabo de los 7-10 días. Los hematomas suelen desaparecer en 2 ó 3 semanas. Durante un tiempo después de la intervención el paciente suele perder la sensibilidad de la piel y sentir “dureza” de la piel alrededor de las orejas y en el cuello. A medida que avanzan los días el aspecto de la cara irá mejorando y en 3-4 semanas el paciente podrá hacerse una idea bastante fiable de cómo será su aspecto. La mayor parte de las cicatrices -las del cuero cabelludo, las de la frente y las de detrás de las orejas- quedarán escondidas por el pelo y las de delante de las orejas suelen ser poco visibles.
El paciente podrá conducir en 7-10 días, volver al trabajo en 2-3 semanas (o antes si no lo realiza de cara al público) y a realizar ejercicio físico enérgico en 6-8 semanas. A partir de los 2 meses podrá comenzar a tomar el sol, siempre con la debida crema de protección.
Aunque pueden aparecer complicaciones específicas relacionadas con la intervención (hematoma, problemas en la cicatrización, pérdida de pelo en la cicatriz del cuero cabelludo, alteración de la movilidad de la ceja, párpados o labios), su posibilidad de aparición es escasa y, de aparecer, suelen ser temporales. Si alguna de estas complicaciones es permanente puede ser corregida mediante, habitualmente, otra pequeña intervención.
Como en otras intervenciones donde es necesario un despegamiento amplio de tejidos, las personas que fuman tienen más riesgo de presentar complicaciones, debido a la dificultad de la llegada de sangre a los tejidos. Por eso se les recomienda que abandonen el consumo de tabaco un mes antes de la intervención.
Los riesgos de la intervención son compensados ampliamente por el resultado: una cara con un aspecto más joven y con la piel más lisa y tersa. Este resultado será menos duradero si la persona se interviene con mayor edad. No tema que la intervención cambie su fisionomía, la finalidad de la misma es conseguir un resultado natural, haciendo que el aspecto de su cara sea el mismo, pero el de años atrás.

