Rinoplastia

El objetivo de la rinoplastia es modificar la forma y/o el tamaño de la nariz, ya sea para resolver una deformidad de nacimiento o secundaria a un traumatismo.

La intervención suele llevarse a cabo bajo anestesia general aunque, en raros casos, puede realizarse bajo anestesia local y sedación o, excepcionalmente, con anestesia local. Si se realiza bajo anestesia general o bajo anestesia local y sedación será necesario el ingreso durante unas horas después de la intervención, siendo dado de alta el paciente ese mismo día para que pueda dormir en su casa la misma noche de la intervención.

La intervención suele durar de una a dos horas, dependiendo de la complejidad del problema a tratar, y consiste básicamente en esculpir los huesos y cartílagos de la nariz, normalmente reduciendo su tamaño hasta alcanzar la forma deseada. En ocasiones es necesario aportar tejido, por lo general cartílago procedente del tabique, para mejorar ciertos aspectos de la forma y/o tamaño de la nariz, en cuyo caso la duración de la intervención será mayor. La rinoplastia puede realizarse a través de unas pequeñas incisiones por dentro de la nariz. Esta técnica se llama rinoplastia cerrada y no deja cicatriz alguna en la piel. Sin embargo, es más frecuente la llamada rinoplastia abierta, ya que tiene la ventaja de controlar mejor la forma y tamaño de la punta. En esos casos, y también cuando se necesita estrechar la base de las narinas (así se llaman los agujeros de las fosas nasales), pueden verse unas pequeñas cicatrices en la base de la nariz, apenas perceptibles pasados unos meses de la intervención. Al final de la intervención se coloca una férula de yeso encima de la nariz y un taponamiento de gasa dentro de las fosas nasales para estabilizar el tabique y tapar las heridas. En los casos más simples, en los que no es necesario el tratamiento del tabique durante la intervención, el taponamiento se retira a las 24-48h. Cuando hace falta corregir una desviación del tabique (septoplastia), o extraer una parte del mismo para mejorar la forma de la nariz, el taponamiento se retirará a los 4 días. La férula suele retirarse a los 8-10 días de la intervención.

El postoperatorio no es doloroso (como mucho, un leve dolor de cabeza durante el primer día), pero los párpados primero, y después la cara, permanecerán hinchados durante 5-7 días, y con cardenales durante unos 10-14 días, siempre dependiendo de la fragilidad capilar que tenga cada paciente. Durante los primeros días después de la intervención es habitual que aparezca un leve sangrado y puede que el paciente sienta alguna dificultad para respirar durante varias semanas. Aunque el resultado pueda ya apreciarse a las 2-3 semanas de la intervención, una leve inflamación puede persistir durante varios meses, y hasta un año, especialmente en la punta de la nariz. El resultado final no es evidente hasta pasado ese tiempo, por lo que no podrá emitirse un juicio sobre él hasta transcurrido ese tiempo.

La rinoplastia está considerada la intervención más difícil de entre todas las de Cirugía Estética. De hecho, en ocasiones es necesario un retoque en una segunda intervención, generalmente pequeño, incluso bajo anestesia local, con el fin de corregir una deformidad menor resultante de la primera. Como siempre, ponerse en manos de un cirujano con experiencia y con resultados contrastados en rinoplastia, aumentará la posibilidad de conseguir un buen resultado y reducirá notablemente la posibilidad de que sea necesaria una segunda intervención.

Con el objetivo de conseguir el mejor resultado posible, hay cirujanos que en la primera consulta hacemos una simulación en el ordenador del resultado esperado después de la intervención, importante para que el cirujano entienda el cambio que desea el paciente y, sobre todo, que el paciente salga de la consulta seguro de que el cirujano lo ha entendido. Aunque otros cirujanos temen que la simulación del resultado esperado antes de la intervención provoque la insatisfacción del paciente después de la misma porque el resultado real difiera mucho del simulado, otros pensamos que el retoque digital es un arma fundamental antes de una rinoplastia y estamos convencidos de que constituye una ayuda insustituible para conseguir el resultado deseado tanto para el paciente como para el cirujano.

Después de la intervención conviene que el paciente se incorpore a su actividad diaria habitual de forma gradual. La mayoría de los pacientes se encuentran recuperados en un par de días y son capaces de volver a sus estudios o al trabajo sedentario una semana después de la intervención o en cuanto se retira la férula. Sin embargo, conviene esperar un mes antes de realizar ejercicio físico intenso y dos meses antes de practicar deportes de contacto.

El objetivo de la intervención, como el de toda intervención de Cirugía Estética, debe ser conseguir un resultado natural. Esto es lo mismo que decir, en este caso, que el nuevo aspecto de la nariz no llame la atención y se integre plenamente en el contexto de la cara, produciendo un conjunto armónico y agradable. De hecho, por grande que sea el cambio producido es muy probable que nadie que le rodea pueda percibir ese cambio en su nariz. Le dirán que tiene mejor aspecto, pero no sabrán explicar porqué.